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Les tengo noticias. Nosotros, los veganos, esos bichos raros que según muchos sólo comemos pasto, también vamos a fiestas. Sí, lo sé, increíble. Vos que pensaste que nos pasábamos el tiempo libre cultivando nuestra huerta y haciendo batidos verdes. Y no solamente vamos a fiestas, sino que organizamos fiestas. Y las personas “carnívoras” hasta quieren venir, y pasar el rato tomándose algo y comiendo comida vegana.

Estás en shock, lo sé. Te doy un momento para procesarlo, porque lo que te cuento a continuación es todavía más sorprendente. ¿Listo? Ok acá vamos: estoy feliz de reportar, amigo que lees este post, que nadie ha muerto (aún) por deficiencia de proteína por pasar unas horas comiendo comida veg.

Mejor volvamos a la receta de esta semana.

Recientemente mi novio, Gustavo, cumplió años. Y decidimos organizar una pequeña comida en casa. Con sus amigos. Sus amigos NO VEGANOS. ¿Qué hacer, me dirás, para entretener a un grupo de personas cuya idea de una fiesta probablemente sea hacer una carne asada? La respuesta en realidad es muy sencilla: tratar de servir comida vegana que de cualquier manera ya encontramos en las fiestas tradicionales costarricenses. Y dejar la “comida especialmente vegana” para otro círculo de amistades. Vos sabés a qué me refiero: no voy a servirles las “pechugitas de gluten casero” ni las “salchichas de seitan” ni “el tofu marinado” ni la “imitación de tocineta hecha con tempeh” a un grupo de entusiastas (pero no taanto) de la comida vegetariana.

Aquí es donde una ensalada básica, guacamole con chips, frijoles molidos y bebidas espirituosas hacen su debut. Y ya con eso estás bastante blindado para tener un rato agradable con tus amigos no vegs. Pero si sos como yo, y no podés dejar pasar una oportunidad para “probar los límites de la aceptación” en las personas (en el terreno culinario, aclaro) vas a querer poner uno que otro ingrediente especialmente vegano, y ver la reacción que obtienes. Ver si logras un “uy, que bueno sabe esto” o si terminas con un montón de comida que valientemente trataron de probar, pero no, definitivamente no sabe bien para el paladar de un omnívoro.

Para esta fiesta, decidí probar mi suerte (y la de mis conejillos de indias invitados) con unos Tea Sandwiches hechos con queso crema de mi receta que compartí hace unas semanas acá en el blog. Estos sandwiches son ideales para servir como snacks, para llevar a una invitación a tomar café, o para preparar para tu familia extendida. A continuación te dejo la receta para dos tipos de sandwiches, unos de pepino (receta clásica) y unos con fresas frescas. Te adelanto que durante la fiesta de cumpleaños de Tavo no quedó ni UNO 🙂

Ingredientes

Suficiente pan blanco cuadrado

Una ración de queso crema hecho en casa

Un pepino grande

Una caja de fresas frescas

Hojas de lechuga

Instrucciones

Ten listo el queso crema desde el día anterior, o permite que al menos haya pasado varias horas en el refrigerador y esté firme. Corta la corteza de cada tajada de pan de manera que tengas cuadritos de pan completamente blancos.

Lava y seca el pepino y las fresas, y con un cuchillo filoso córtalos en rodajas lo más finas que puedas. Lava también la lechuga y déjala escurrir bien. En la foto yo usé un tipo de lechuga que se llama freeze, pero podés usar cualquier otra que tengas. 

Toma dos cuadritos de pan y ponles una buena cantidad de queso crema en el centro. En una de las tapas adorna con el pepino y un poquito de lechuga, o bien rodajas de fresa. Cierra con la otra tapa de pan, y corta en diagonal. ¡Y Listo!

Te recomiendo servirlos justo cuando los has hecho, ojalá en un plato grande, y no olvides que la presentación de tu comida es el 50% de la experiencia. Una búsqueda rápida en Pinterest de cómo servir sandwiches te va a servir de inspiración para presentarlos como toda una Martha Steward. Te ayudo con algunas ideas aquí 

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