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Si detestas los frostings de margarina tanto como yo, este post es para vos.

No sé a vos, pero a mí me ha pasado que, entre más cocino y aprendo cómo se hacen realmente muchas de esas deliciosas reposterías que me comía sin pensarlo dos veces, más me espanto de saber qué realmente me he estado tragando todo este tiempo. Y esto se refiere sobre todo a los bellos frostings de los queques y los cupcakes. Saben bien. Se ven geniales. Se ven tan lindos que uno pone la misma cara de cuando ve un cachorrito, automáticamente dice “awwwww, pero vea nada más que diviiiinooo” y hasta le da pena comerse el cupcake para no arruinarlo.

Pero una vez que has intentado replicar esos cupcakes en casa, buscas la receta y te das cuenta que el lustre es, literalmente, varias barras de margarina batidas, con toneladas de azúcar molida, y teñidas con colorantes artificiales, se te quita el impulso. Y una vez que uno sabe eso, ya no puede olvidarlo. Y además, te arruina la experiencia del cupcake para el resto de la vida. Porque mientras los demás siguen poniendo cara de cuando ven a un cachorrito, vos solamente podes imaginarte las barras de margarina y las interminables tazas de azúcar.

No esta vez, carajo! Este frosting es hecho con el queso crema de tofu y semillas de marañon, y se endulza con jarabe de agave. Y te lo podés comer sin remordimientos, porque, literalmente, estás comiendo proteína en forma de lustre. No podés pedirle más a esta vida.

Vamos a hacer la receta

 

Ingredientes

Para el queque: 

1 zanahoria mediana, rallada 

2 tazas de harina integral

1 taza de azúcar moreno

1 y 1/2 cucharaditas de polvo de hornear

1/4 cucharadita de bicarbonato de sodio

1/2 taza de arándanos o pasas

1/4 cucharadita de sal marina

Jugo y ralladura de 1 naranja

1 cucharadita de vinagre de manzana

5 cucharadas de aceite vegetal

1 taza de agua fría

Para el frosting

1 receta completa de queso crema 

3 cucharadas de jarabe de agave, o ajustar a tu gusto

1 cucharada de extracto de vainilla, ojalá sea de vainilla real no de sustituto

Instrucciones

Precalienta el horno a 350F/175C grados. Prepara el queque siguiendo el procedimiento de mis Queques de Jardín 

Busca cuatro  moldes redondos pequeños, o dos moldes redondos grandes, engrasa y enharínalos.  Divide la mezcla según la cantidad de moldes que vayas a usar, y asegúrate de llenarlos a menos de la mitad para que obtengas queques no muy gruesos. Lo que estamos haciendo con esto, es creando las capas del pastel tal como ves en la foto. Unas capas demasiado gruesas, aparte que no se van a ver tan bonitas, no te van a permitir un balance adecuado entre queque y frosting, y no queremos eso.

Si NO sos una persona desquiciada por la cocina, y no tenes cientos de moldes iguales como yo (ya sé, necesito pagarme a ver) no importa. Podes hacer uno solo queque y decorarlo encima nada más.

Hornea el o los queques por alrededor de 30 minutos o hasta que insertes un cuchillo en el medio y salga limpio. Déjalos enfriar por completo antes de proceder a decorarlos. De hecho, es mejor si los haces el día anterior y los refrigeras durante la noche. Así tendrás queques más firmes y te asegurarás de que no van a derretir el frosting cuando pases a la decoración.

Para hacer el frosting. Has una receta de queso crema y déjalo enfriar hasta que esté firme. Una vez firme, agrega el jarabe de agave y la vainilla y revuelve bien con una cuchara. Prueba y ajusta el sabor a como mejor te parezca. La belleza de este frosting: no tenes que batirlo. Si alguna vez has tratado de quitarle la grasa a la batidora luego de hacer el famoso frosting de margarina, sabés de lo que hablo. Devuelve a la refrigeradora para que se ponga firme de nuevo.

Llego la hora de la decoración. En el plato en donde vas a servir el queque, pon una primera capa de queque, y en el centro añade una buena ración de frosting. Con una cuchara comienza a esparcir uniformemente hasta que llegues a los bordes. Pon la otra capa de pastel y presiona un poquito para asegurarte que quede bien sentado sobre el frosting. Con un cuchillo liso y delgado, retira el exceso de lustre. No importa si se trasfiere un poco entre las capas de queque, pero la idea es que se vea la diferencia (he ahí la gracia de los naked cakes). Sobre esta segunda capa, pon otra buena ración de lustre y repite el proceso anterior hasta que tengas un tope lo más uniforme posible. Decora con nueces picadas y zanahoria rallada.

Devuelve al refrigerador para asegurarte que el aceite de coco del lustre se vuelva a poner firme. Este lustre NO sobrevive bien a temperaturas cálidas, así que es mejor que lo mantengas refrigerado la mayor cantidad del tiempo posible.

 

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